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Jesus Mateo

Artista español nacido en 1971 en Cuenca.
Debe su fama al proyecto de pintar la iglesia desacralizada (siglo XVI) de San Juan Bautista en Alarcón (Castilla La Mancha), hoy Centro de Pintura Mural de Alarcón.

Monumental obra desde 1995 hasta principios de los 2000 que llevó a que esta “obra maestra” fuera galardonada como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Mateo traduce su expresividad artística volviendo al ser humano ya la naturaleza desde la primera célula en una evolución de formas y colores que parecen fruto de visiones oníricas Arquetipo de un universo de fuerte sacralidad.

por su elección, Jesús de momento, no es habitual que participe en exposiciones, subastas, ni que su producción artística sea promocionada por galerías (en esto ARKEO es una galería privilegiada).

Grandes nombres de la cultura iberoamericana han escrito sobre él y su obra; entre estos José Saramago (Premio Nobel de Literatura 1998) quien escribió:
“Jesús Mateo nació del mismo árbol genealógico que dio sus mejores frutos en El Bosco y en Brugel. Como les explicó Jesús Mateo al hombre. Por lo visible y lo invisible.”

Alarcon

Las pinturas de Jesús Mateo en Alarcón quedarán para la posteridad como una creación única realizada en un lenguaje personal construido a partir de símbolos y signos que nos hablan de la lucha entre el artista y su obra y la lucha entre el hombre y su entorno, su naturaleza.

Por tanto, los mundos anteriores a la presencia del hombre en la Tierra, los orígenes de la vida, las formas de vida primitivas que nos hicieron y que volveremos a hacer, los sueños, fantasmas de nuestro propio pasado, el axis mundi, la caverna iluminada, la celeste la esfera, la lengua de plata, el árbol de la vida, el árbol cósmico, la angustia, la inquietud, la finitud, la propia vida individual son las ideas que han definido una única identidad plástica. A través de figuras que representan los mundos vegetal, animal y mineral, el artista une, cose y modela otras estructuras primarias y secundarias y compone este mundo con un lenguaje único.

“Jesús Mateo pinta un desbordamiento de situaciones descontroladas que atraviesan el volumen del edificio. Parece que las imágenes fueran sonoras pero, sin embargo, su sonido es sordo; parece que se estaban moviendo, pero están quietos. Este valor único ha sido reconocido a nivel mundial. En diciembre de 1997, la UNESCO declaró estas pinturas de valor artístico mundial.”